Comienzo
esta serie de la belleza con el romántico renacentista, con el inacabado e
incomprendido Miguel Ángel. No es casualidad que con él se dé comienzo puesto
que en la lista de los tres es el primero además de que su postura y visión haya
servido para la humanidad en su camino para entenderse. La vida de Miguel Ángel
es como la historia de la humanidad en una sola persona. Con una magnitud que
ni los sistemas más eficientes de ahora podrían explicar.
Miguel Ángel
se puede entender desde sus dos grandes influencias que son la cristiana o religión
y la platónica (legado del filósofo griego). Gracias a la primera creía que el
Dios, mediante revelación divina depositaba en el artista la encomienda de ordenar
el espíritu del hombre. Y por la platónica, con una visión más humana, la
capacidad del hombre de intuir la belleza esencial y revelarla a través de la
naturaleza.
El proceso
de creación artística consiste entonces en saber plasmar de la manera más plena
ese encargo que Dios deposita en el hombre y liberar las formas que en la
naturaleza se esconden, su calidad interpretativa determina la trascendencia
del arte. Esto se vuelve muy evidente hablando de escultura en piedra. La
herramienta que tiene el hombre para liberar esa verdad dentro de las cosas es
el intelecto. Como las manos para un alfarero, el martillo del herrero o la
guitarra para un músico, el intelecto se convierte en el intermediario por el
cual la percepción de lo divino ilumina lo esencial. Esa actividad, artística en
este caso, dirigida por este da forma a lo espiritual.
La belleza
para Miguel Ángel se medía según su profecía, un hombre iluminado por dios, que
su intelecto guiaba su juicio acompañando su arte de esa explicación que sustentara
la magnitud del mismo. Fue alguien que siempre se cuestionó su rol en el mundo
y su trabajo supera las invisibles fronteras del arte.
Vivía al otro extremo de cómo se considera la vida en nuestros días y aunque
las exigencias de su tiempo eran otras, el pensar en lo intangible lo llevo a
trascender.
Resulta difícil entender todo esto desde una visión agnóstica,
desde un mundo que necesita de cifras para subsistir. Que si las gráficas en la
bolsa disminuyen, no solo se desploman empresas sino que personas se deprimen y
hasta se suicidan. No hace falta creer en un dios que creó el mundo en siete días
pero si en nuestro rol en el mundo, y el destino de lo que en el interior de
cada persona se cosecha a lo largo de vidas completas. Loa anhelos, las expectativas, y los niveles de emoción que iluminen el andar de cada quien.
Que bonito escriber Neto.
ResponderEliminarTu texto es fluido y conciso. Me encantó la frase "La herramienta que tiene el hombre para liberar esa verdad dentro de las cosas es el intelecto.". Tienes toda la razón, es el puente que conecta el alma con lo físico, con todo lo que hacemos. Ya quiero leer el segundo y el tercero.
Me encanta tu manera tan elegante de redactar, eso dice mucho de ti. Precisamente la belleza es algo complejo de describir con numeritos y es dificil de describir.
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