viernes, 8 de noviembre de 2013
Tres / Ensayos sobre la belleza.
Ahí donde ningún otro entiende,
parece que se convoca al filósofo. El alemán Gadamer y su postura ante la
belleza intenta explicar los cabos sueltos que los demás dejan sueltos, con la sorpresa
de otros sin atar, los mismos que deben de estar así. La tentativa de Gadamer
es crear un vínculo entre arte clásico y moderno y de paso abordar la belleza.
La belleza es un tema viejo y
serio que a través del tiempo se ha tocado y se seguirá tocando, con nuevas pretensiones
oponiéndose a las tradicionales. Las tradicionales, hoy llamadas arte clásico carecían
de esa interacción con la persona. Lo que se planteaba en cuadros que contenían
verdades absolutas, los cuales muchas veces ni siquiera fueron concebidos como
arte.
Hubo un momento en la historia
en el que todo el arte tenía que ver con cuestiones divinas. Pero llega el arte
moderno respondiendo a una sociedad que se quiere sustentar sin Dios. Y las
posibilidades son tan variadas que pierde rumbo y los ISMOS se multiplican como
tentáculos buscando un arrecife. Es muy evidente la falta de un rumbo común en
el mundo del arte y en dados casos según el autor, el hombre implora el regreso
de ese Dios.
Si se piensa que el arte e
bello entonces tal vez encontremos en esta ambigüedad el vínculo entre arte clásico
y moderno. El arte es una huella del paso del tiempo y la cultura. Es un tanto más
certero hacer análisis social en el arte moderno que en clásico por esa
desdogmatizacion, los temas a encontrar inmersos es este van a tener mucho que
ver más con el hombre que con una dimensión alterna, en muchos casos.
En palabras del autor “nuestra
vida cotidiana es un caminar constante por la simultaneidad de pasado y futuro.
Poder ir así con ese horizonte de futuro abierto y pasado irrepetible construye
la esencia de lo que llamamos espíritu.” La situación de estar entre lo que ya
paso y poder meditar en lo que viene pone al hombre en un estado de juicio
constante, retándolo a superar su famoso intelecto.
Creo que la belleza y el arte
aunque se encuentren des dogmatizados siguen atados a tiempos regidos por seres
supremos, pero como hombres queremos experimentar el actuar autónomamente y
querer cambiar nuestras reglas. En ese momento surge el concepto de estética que
más que un regidor de factores trascendentales lo considero una especia
consiente colectivo. Quien quiera creer en que la verdad es del pueblo que siga
por ahí.
[PA] La enseñanza
importante que podemos extraer es que la esencia de lo bello no estriba en contraposición
a la realidad, sino que la belleza, por muy inesperadamente que pueda salirnos
al encuentro, es una suerte de garantía de que en medio de todo el caos de la
vida actual. De todas sus perfecciones, sus maldades, sus finalidades, y sus
parcialidades, en medio de lo más malo la verdad no está en una lejanía inalcanzable
sino que cierra el abismo entre lo ideal y lo real.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Dos / Ensayos sobre la belleza.
Ahora es el turno de Luis Barragán, arquitecto mexicano.
Introducirnos a la belleza a través de este personaje es un tanto más fácil,
por la empatía que hay en nuestro origen. Luis Barragán, un mítico personaje de
reconocimiento mundial y arquitectura sublime.
A través de su vida y sobre todo en su obra, se puede entender
lo que pasaba por los ojos y el alma de Barragán. Su obra se considera
autobiográfica. En 1980 se le otorgó un importantísimo premio y su discurso de
aceptación de este se convirtió en uno de los pocos documentos escritos de sus
palabras y un manifiesto como persona y arquitecto
“La invencible dificultad que siempre han tenido los
filósofos en definir la belleza es muestra inequívoca de su inefable misterio.
La belleza habla como un oráculo, y el hombre, desde siempre le ha rendido
culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios
templos y palacios, ya, en fin hasta en los productos industriales de la más
alta tecnología. La vida sin belleza no merece llamarse vida.” –discurso de aceptación
del premio pritzker-
Refiere también que el hombre es tocado por la belleza; como ente externo que penetra al mismo
modificando su juicio. Atribuye a la religión los más grandes edificios de la
humanidad haciendo referencia a las pirámides de Egipto, los templos griegos y
el gótico, seguidos de las maravillas del barroco. “Sin el afán de Dios,
nuestro planeta sería un yelmo de fealdad”. Barragán era profundamente católico
y abiertamente se puede leer en su arquitectura. Fue una persona que se
preocupó muy poco por los sistemas más innovadores, y en cambio busco la mano
del hombre para hacer el trabajo. Se respira la misma naturaleza de la que el
arte debiera hacer justicia en su trabajo, y la serenidad, producto del claro
propósito de sus espacios para la trascendencia del alma.
Estar en una casa de Luis Barragán es echarse un clavado en
la nostalgia que define como la coincidencia del pasado elevado poéticamente.
Nostalgia de un país tranquilo, de personas preocupadas por su oficio, de
tradiciones que definan cada sitio y no de verdades universales. Creo que se está
haciendo mucho mal actualmente, porque lo que predomina las noticias son
fraudes, asesinatos y robos. Todo esto coincide con un momento de vaga fe. Creo
que el que el hombre tenga una meta que salga de los límites de un mapa lo
disponen a llegar mucho más dentro.
Él estaba consciente del dilema que representaba la belleza.
Tal vez solo se pueda definir con el ejemplo. Y el ejemplo con mayor carga de
verdad, se convierta en los parámetros de belleza del hombre. Después de leer
su discurso, a más de uno le va a importar un bledo definir la belleza, mejor
adentrarse en camino de encontrarla.
Uno / Ensayos sobre la belleza.
Comienzo
esta serie de la belleza con el romántico renacentista, con el inacabado e
incomprendido Miguel Ángel. No es casualidad que con él se dé comienzo puesto
que en la lista de los tres es el primero además de que su postura y visión haya
servido para la humanidad en su camino para entenderse. La vida de Miguel Ángel
es como la historia de la humanidad en una sola persona. Con una magnitud que
ni los sistemas más eficientes de ahora podrían explicar.
Miguel Ángel
se puede entender desde sus dos grandes influencias que son la cristiana o religión
y la platónica (legado del filósofo griego). Gracias a la primera creía que el
Dios, mediante revelación divina depositaba en el artista la encomienda de ordenar
el espíritu del hombre. Y por la platónica, con una visión más humana, la
capacidad del hombre de intuir la belleza esencial y revelarla a través de la
naturaleza.
El proceso
de creación artística consiste entonces en saber plasmar de la manera más plena
ese encargo que Dios deposita en el hombre y liberar las formas que en la
naturaleza se esconden, su calidad interpretativa determina la trascendencia
del arte. Esto se vuelve muy evidente hablando de escultura en piedra. La
herramienta que tiene el hombre para liberar esa verdad dentro de las cosas es
el intelecto. Como las manos para un alfarero, el martillo del herrero o la
guitarra para un músico, el intelecto se convierte en el intermediario por el
cual la percepción de lo divino ilumina lo esencial. Esa actividad, artística en
este caso, dirigida por este da forma a lo espiritual.
La belleza
para Miguel Ángel se medía según su profecía, un hombre iluminado por dios, que
su intelecto guiaba su juicio acompañando su arte de esa explicación que sustentara
la magnitud del mismo. Fue alguien que siempre se cuestionó su rol en el mundo
y su trabajo supera las invisibles fronteras del arte.
Vivía al otro extremo de cómo se considera la vida en nuestros días y aunque
las exigencias de su tiempo eran otras, el pensar en lo intangible lo llevo a
trascender.
Resulta difícil entender todo esto desde una visión agnóstica,
desde un mundo que necesita de cifras para subsistir. Que si las gráficas en la
bolsa disminuyen, no solo se desploman empresas sino que personas se deprimen y
hasta se suicidan. No hace falta creer en un dios que creó el mundo en siete días
pero si en nuestro rol en el mundo, y el destino de lo que en el interior de
cada persona se cosecha a lo largo de vidas completas. Loa anhelos, las expectativas, y los niveles de emoción que iluminen el andar de cada quien.
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