Ahí donde ningún otro entiende,
parece que se convoca al filósofo. El alemán Gadamer y su postura ante la
belleza intenta explicar los cabos sueltos que los demás dejan sueltos, con la sorpresa
de otros sin atar, los mismos que deben de estar así. La tentativa de Gadamer
es crear un vínculo entre arte clásico y moderno y de paso abordar la belleza.
La belleza es un tema viejo y
serio que a través del tiempo se ha tocado y se seguirá tocando, con nuevas pretensiones
oponiéndose a las tradicionales. Las tradicionales, hoy llamadas arte clásico carecían
de esa interacción con la persona. Lo que se planteaba en cuadros que contenían
verdades absolutas, los cuales muchas veces ni siquiera fueron concebidos como
arte.
Hubo un momento en la historia
en el que todo el arte tenía que ver con cuestiones divinas. Pero llega el arte
moderno respondiendo a una sociedad que se quiere sustentar sin Dios. Y las
posibilidades son tan variadas que pierde rumbo y los ISMOS se multiplican como
tentáculos buscando un arrecife. Es muy evidente la falta de un rumbo común en
el mundo del arte y en dados casos según el autor, el hombre implora el regreso
de ese Dios.
Si se piensa que el arte e
bello entonces tal vez encontremos en esta ambigüedad el vínculo entre arte clásico
y moderno. El arte es una huella del paso del tiempo y la cultura. Es un tanto más
certero hacer análisis social en el arte moderno que en clásico por esa
desdogmatizacion, los temas a encontrar inmersos es este van a tener mucho que
ver más con el hombre que con una dimensión alterna, en muchos casos.
En palabras del autor “nuestra
vida cotidiana es un caminar constante por la simultaneidad de pasado y futuro.
Poder ir así con ese horizonte de futuro abierto y pasado irrepetible construye
la esencia de lo que llamamos espíritu.” La situación de estar entre lo que ya
paso y poder meditar en lo que viene pone al hombre en un estado de juicio
constante, retándolo a superar su famoso intelecto.
Creo que la belleza y el arte
aunque se encuentren des dogmatizados siguen atados a tiempos regidos por seres
supremos, pero como hombres queremos experimentar el actuar autónomamente y
querer cambiar nuestras reglas. En ese momento surge el concepto de estética que
más que un regidor de factores trascendentales lo considero una especia
consiente colectivo. Quien quiera creer en que la verdad es del pueblo que siga
por ahí.
[PA] La enseñanza
importante que podemos extraer es que la esencia de lo bello no estriba en contraposición
a la realidad, sino que la belleza, por muy inesperadamente que pueda salirnos
al encuentro, es una suerte de garantía de que en medio de todo el caos de la
vida actual. De todas sus perfecciones, sus maldades, sus finalidades, y sus
parcialidades, en medio de lo más malo la verdad no está en una lejanía inalcanzable
sino que cierra el abismo entre lo ideal y lo real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario